CollabHome: Vivienda colaborativa en funcionamiento – mantenimiento de beneficios y evidencias
Entidad financiadora: Acciones Marie Skłodowska-Curie (MSCA), Becas Postdoctorales
Coordinación: Dra. Philippa Hughes (Cátedra UNESCO de Vivienda, URV)
Equipo: Prof. Dr. Sergio Nasarre-Aznar, Dra. María Paula Rodríguez Liévano
Duración: 2 años (2025–2026)
La Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universitat Rovira i Virgili acoge una beca postdoctoral de las Acciones Marie Skłodowska-Curie (MSCA), desarrollada por la Dra. Philippa Hughes y que versa sobre la vivienda colaborativa. El objetivo principal del proyecto es comprender mejor el funcionamiento de los proyectos de vivienda colaborativa a largo plazo, prestando especial atención al mantenimiento de la asequibilidad, la sociabilidad y la gobernanza democrática. La investigación se centra en proyectos ubicados en España e Inglaterra, complementada con un análisis más amplio de la base de evidencias existente a escala europea.
La vivienda colaborativa hace referencia a proyectos residenciales impulsados por la ciudadanía que se sitúan al margen de las prácticas convencionales del mercado inmobiliario y de la vivienda social. Estos proyectos incorporan algún grado de propiedad colectiva o compartida, junto con un compromiso explícito de gestión colectiva permanente en el tiempo. En muchos casos, el diseño del proyecto facilita mayores niveles de socialización y de vida compartida, lo que se traduce en la existencia de espacios y equipamientos comunes, como zonas comunitarias (por ejemplo, cocinas o lavanderías) o áreas de jardinería compartida. En los últimos años se ha observado un creciente interés por este tipo de iniciativas en Europa y a nivel global, tanto como forma de activismo frente a los problemas de acceso a la vivienda como por su capacidad para ofrecer respuestas concretas a necesidades habitacionales específicas.
En Inglaterra, por ejemplo, los community land trusts (CLT) se han consolidado como un instrumento relevante para abordar los retos de la vivienda. Un CLT es una organización democrática de ámbito local encargada de la custodia y gestión del suelo a través de un fideicomiso legalmente obligado a administrarlo en beneficio de la comunidad. Los CLT se han desarrollado en pueblos rurales como vía para promover vivienda asequible (como alquiler social o propiedad compartida), en lugares como Devon y Somerset. Estos proyectos han podido materializarse en contextos donde la promoción residencial suele resultar inadmisible desde el punto de vista normativo o encontrar una fuerte oposición vecinal. Su arraigo local, su rendición de cuentas y su legitimidad comunitaria generan apoyo social, lo que reduce el riesgo percibido por parte de las administraciones locales y de los promotores de vivienda social. En otros contextos de mercado, los CLT se han utilizado para la regeneración de barrios urbanos degradados y despoblados, como en Liverpool, donde se encuentra el proyecto Granby 4 Streets, galardonado con el Turner Prize. La principal fortaleza de estos modelos reside en el control del suelo a largo plazo, evitando su futura especulación.
En España, una nueva ola de vivienda cooperativa en régimen de cooperativa en cesión de uso ha captado la atención tanto de activistas por la vivienda como de la comunidad académica. En este sistema, la propiedad de las viviendas corresponde a la cooperativa, mientras que las personas socias adquieren un derecho de uso estable y de larga duración. En determinados casos, este modelo se ha combinado con la cesión de suelo público, lo que ha permitido desarrollar proyectos en áreas de mayor coste. Sus defensores lo presentan como una alternativa sostenible y accesible para garantizar el derecho a la vivienda. Al igual que el modelo CLT, ofrece un mecanismo eficaz para mantener el control del uso del suelo a largo plazo, desvinculándolo del mercado y, por tanto, de la especulación inmobiliaria.
Algunos modelos de vivienda colaborativa se diseñan siguiendo los principios del cohousing, con una mayor presencia de espacios colectivos y servicios compartidos. Comunidades de cohousing en Inglaterra, como Bridport Cohousing o Marmalade Lane, han recibido reconocimientos por ofrecer entornos residenciales atractivos que fomentan la sociabilidad sin renunciar a espacios privados. Los modelos de cohousing dirigidos a personas mayores también han despertado un interés notable.
El grado de implicación comunitaria en la vida cotidiana varía significativamente entre los distintos proyectos de vivienda colaborativa, al igual que el perfil socioeconómico al que se dirigen en términos de asequibilidad. Aunque muchos proyectos persiguen la reducción de costes, generalmente no están orientados a los colectivos con mayores necesidades habitacionales, sino a un segmento intermedio de la población que dispone de ciertos recursos económicos, pero carece de la capacidad necesaria para acceder a la propiedad en el mercado convencional. En este sentido, la vivienda colaborativa puede contribuir a los objetivos de la Nueva Agenda Urbana (2016), que promueve un continuo de regímenes de tenencia y una mayor diversidad de modelos residenciales. Bajo el paraguas de la vivienda colaborativa coexiste, por tanto, una amplia variedad de modelos, que comparten el propósito deliberado de desarrollar y mantener viviendas en beneficio colectivo, habitualmente a través de innovaciones en los modelos de propiedad.
Aunque el número de viviendas producidas por este tipo de iniciativas es relativamente reducido, ocupan un lugar relevante en el imaginario colectivo como posibles respuestas a los desafíos futuros en materia de vivienda. Por ello, suscitan un notable interés en la investigación académica. Existe una amplia literatura centrada en los procesos de creación y desarrollo de estos proyectos, basada tanto en estudios de caso como en análisis comparados a escala internacional. Sin embargo, se dispone de menos evidencia sobre su funcionamiento a largo plazo y sobre el modo en que los beneficios esperados se consolidan con el paso del tiempo.
El proyecto aborda estas cuestiones desde tres niveles de análisis: a) la experiencia individual de las personas residentes; b) la experiencia global del proyecto de vivienda; y c) su impacto más amplio en la comunidad y en los objetivos de planificación urbana y territorial a escala local y regional.
Para ello, se recopilarán datos cualitativos en los dos contextos de estudio, España e Inglaterra. En una primera fase se entrevistará a actores clave con una visión de conjunto a nivel nacional, seguida de estudios de caso en profundidad de proyectos que lleven al menos dos años en funcionamiento. Asimismo, el proyecto llevará a cabo una revisión sistemática de la literatura existente sobre las evidencias de los beneficios de la vivienda colaborativa y su funcionamiento a largo plazo. Desde una perspectiva teórica, la investigación contribuirá también a la consolidación del concepto de vivienda colaborativa mediante el desarrollo de una tipología de modelos y formas en función de sus características colectivas.

